Marisol Navarro: "Se puede superar un abuso sexual y tener una vida satisfactoria"

Hoy os compartimos esta entrevista a la psicóloga Marisol Navarro, especializada en el acompañamiento a personas que han sufrido abusos y agresiones sexuales. Desde su labor terapéutica, ayuda a las víctimas a recuperar su integridad, a romper su silencio, a dejar de vivir sus experiencias de  abuso sexual con vergüenza o culpa.

#Metoo: Nunca es tarde para superar un abuso sexual es un testimonio en primera persona de los abusos sufridos por la psicóloga en el transcurso de su vida, de cómo tras un proceso terapéutico pudo sanar las secuelas de esas experiencias y de qué manera acompaña ahora a otras personas que han sufrido violencia sexual en el camino de lograr una vida llena de amor propio y dignidad personal.

Hemos querido entrevistarla para acercaros su interesante testimonio con motivo de la publicación de su libro.


¿Qué te ha llevado a romper el silencio en relación a tus propias experiencias de abusos sexuales tantos años después de vivirlas? ¿Cuál ha sido la gota que ha colmado el vaso, o el momento cumbre en que afirmas internamente Tengo que explicar mi historia”?

Sinceramente no lo tengo muy claro, creo que fue un conjunto de cosas que iban sumando. Pienso que ha sido producto de todo el proceso que he hecho a nivel personal para poder superarlos, es decir, empezó hace muchos años cuando tomé conciencia de que tenía un problema a raíz de las experiencias que viví.

El momento cumbre estuvo relacionado con el caso de La Manada. Recuerdo el momento cuando escuché la 1a sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra de abril de 2018. La locutora estaba diciendo:

  «La sentencia condena a nueve años por abusos, pero quedan absueltos de agresión sexual, a los cinco miembros; mientras, se están produciendo múltiples manifestaciones en distintas ciudades ante dicha resolución…».

Pensaba en esa chica, en los hechos que conocía, los vídeos que circulaban y no dejaba de pensar en cómo se debía de sentir: humillación, indefensión, miedo, rabia.

Por otro lado, pensaba que si en un caso tan atroz, con unas pruebas tan claras (vídeos de los propios agresores) la sentencia era la que era, ¿qué posibilidades hay en un caso como el mío u otros tantos que conozco?¿quién va a creer a una mujer de la que abusan sus familiares, parejas?¿Quién va a creer a la chica que empieza a tontear con un chico y luego simplemente no quiere llegar a tener sexo con él y al final abusa de ella?

Pensé que tenía que dejar de estar en silencio, ya que sino solo ayudaba a mantener esta barbarie.

A lo largo de mi trabajo como terapeuta había conocido a otras mujeres con experiencias similares y el 90% de ellas lo contaron por primera vez en mi consulta.

Callando solo conseguimos que:

– se mantengan ocultos los agresores ya que nadie los acusa y se mantienen impunes ante sus agresiones

– socialmente no se tome consciencia de la frecuencia con que se dan estas situaciones, quizás es tu propia hermana, amiga o vecina a quien le ha ocurrido.

– desconocimiento total de que estos hechos ocurren a personas como tú y como yo y las perpetran personas como un amigo o un vecino.

Haces públicas tus experiencias de abuso por primera vez en este libro y entiendo que debe generarte un movimiento interno muy intenso. ¿Cómo te hace sentir exponerte, mostrarte con tanta vulnerabilidad y compartir esta vivencia tan íntima?

Tengo miedo y dudas, incluso minutos antes de hacer la entrevista hay una parte de mí que no lo haría. Esta parte piensa que ya he hecho suficiente y podría parar ya. ¿Qué necesidad tengo de exponerme tanto?

Esta es la primera vez que voy a explicar públicamente mis experiencias de abusos y me cuesta muchísimo. Pienso que los que me escuchen o lean esta entrevista me juzgarán y me siento frágil, desnuda…y con miedo. Pero hay otra parte en mí que sabe que tiene que hacerlo. Y aunque mientras escribo esto tengo ganas de llorar y esconderme, como he hecho tanto tiempo, aquí estoy…

Tengo que hacerlo: por mí, por cada persona que hemos sufrido este tipo de experiencias porque sino decimos #MeToo,  ¿Cómo vamos a parar a los agresores si nadie los señala? ¿Cómo vamos a hacer algún cambio si no contamos lo que pasa? ¿Cómo se va a saber que pasa a personas como tú o como yo si no lo contamos? ¿Cómo se va a saber que lo hacen personas como mi exmarido o tu vecino si no lo decimos?

En la actualidad, el tema de los abusos sexuales cada vez está más presente en el debate público y muchas personas que los han sufrido se deciden a romper su silencio y compartir sus experiencias. Sin embargo, todavía son muchos los casos en que se mantienen esas experiencias silenciadas. ¿Cuáles son las principales razones por las que muchas personas no hacen públicas sus experiencias de abusos sexuales? ¿Qué está fallando a nivel social para que sea así?

A nivel individual creo que las principales razones son:

* culpa: hay una gran sensación de culpabilidad en los abusos en adultos. Es común que una persona agredida no esté segura de haber luchado lo suficiente o se sienta responsable al no haber puesto los límites a tiempo. En definitiva, cree erróneamente que podría haberlo evitado. Esto es totalmente erróneo porque el perpetrador SIEMPRE está en ventaja y sobre todo tiene gran parte del control, normalmente físico y emocional.

* vergüenza: una enorme sensación de vergüenza por haber vivido una experiencia de este tipo, influido por la creencia de que estos sucesos ocurren a personas fuera de nuestro entorno, y que los abusadores no son personas normales, aunque nada más lejos de la realidad, porque lo más común es que los agresores formen parte del entorno de la persona, o son personas con un comportamiento social aparentemente normal. Y si es así. ¿Cómo es posible que me haya pasado a mí? ¿Qué he hecho mal?

* miedo: temor a que no la crean, a que duden de ella/él

* tabú: los abusos y agresiones sexuales son tabú y, como tal, son conductas no aceptadas y mal vistas por nuestra sociedad, junto a la idea de que si le ocurre a alguien es porque quizás se lo ha buscado. Esa creencia inconsciente de que la mujer tiene que ser modosita y el hombre muy macho.

A nivel social creo que la propia sociedad no quiere mirarlo porque:

*por un lado, los propios perpetradores forman parte de ella y no creo que les interese que se sepa ni que los descubran ni que haya ningún cambio.

* por otro, afrontar que ocurre esto es enfrentarse a que hay algo muy insano en nosotros, algo enfermo, diría que podrido, sería reconocer los instintos más perversos y oscuros de nosotros y para ello hay que tener coraje.  Es mucho más fácil no mirar hacia lo que no nos gusta, porque mirar es desagradable, nos conecta con sentimientos que no nos gustan y requiere mucho esfuerzo.

Es el mismo mecanismo a nivel individual: yo misma preferí durante mucho tiempo “olvidar” lo ocurrido. Aparentemente era lo más fácil, pero con el tiempo me di cuenta que no era así y tuve que enfrentarme a lo vivido.

Yo he oído directamente de personas cercanas a mí en más de un caso de denuncia de agresión o abuso, cuestionar la actuación de la chica –por desgracia los casos que he odio son sobre chicas-

Influye, y mucho, el aspecto jurídico. Es evidente que el sistema legal actual en España protege al agresor (me remito a los últimos casos más mediáticos de LaManada y Manresa) donde claramente la víctima está desprotegida.

Me han sobrecogido los datos que expones en tu libro en que comentas que uno de cada cinco niños o niñas ha sufrido algún tipo de abuso sexual antes de los dieciocho años. Estamos hablando de una cifra que está entorno al 20%, es realmente escalofriante. ¿Cómo puede ser que un problema de tal magnitud no esté más vívidamente presente en el debate público, más allá de casos mediáticos puntuales que generan mucha alarma social? ¿No son acaso estas cifras el reflejo de una sociedad enferma?

 Cuando hablamos de abuso infantil hay que tener presente que la mayoría de los abusadores son del entorno familiar y cercano al niño. Esto es muy importante porque creo que la propia familia no quiere/puede admitir que es así y por tanto no lo reconoce, ni denuncia; es una forma de protegerse como sistema. Y creo que este es uno de los grandes motivos por los que no se visibilizan ni denuncia estos sucesos.

Como he dicho antes, a veces nos resulta más fácil mirar a otro lado que mirar nuestra parte oscura. A mí misma me pasó, me llevó mucho tiempo aceptar lo que me había hecho mi exmarido. Es duro, pero se puede aceptar en un desconocido, pero ¿de alguien con quien te has casado?, ¿de tu padre? ¿de tu abuelo? ¿tío?

Por otro lado, si hay tantos abusos en menores es porque hay muchos abusadores: ¿quieren ellos ser delatados? ¿juzgados? ¿que se les vea?

Cuando he conocido casos de abusos en menores, por parte de familiares (padres, tíos, etc.)  siempre me pregunto si la madre (o el padre) o los padres realmente no lo sabían o han preferido no saberlo.

¿Qué condiciones sociales facilitan, en tu opinión, que se produzcan esta clase de abusos? ¿Existen algunas circunstancias a nivel social y cultural que contribuyan a perpetuar y agravar esta dura realidad?

Sinceramente no lo sé, de hecho, basándome en los datos, los abusos se dan en cualquier capa social, de cualquier edad, cultura, condición social, países pobres, ricos y desde luego es algo que viene ocurriendo desde miles de años atrás en nuestra historia.

Por ejemplo, en la propia Biblia, libro escrito hace dos mil años hay versículos donde hace mención a la violación directamente:

«Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad». Zacarías 14:2

En tu opinión, ¿qué debería cambiar para poder transformar este escenario?

Creo que es importante trabajar en 3 aspectos: Toma de consciencia a nivel social de la realidad de los abusos y agresiones sexuales, cambio educacional y cambio de legislación.

A nivel social, creo que hay una gran ignorancia, probablemente porque es más cómodo no saber sobre la frecuencia de estos actos. Por esto creo que es importante, y de hecho cada vez se produce más, denunciar estas agresiones. Tomar consciencia de que ocurren cada día, en cada rincón, a personas como tú y como yo.

También es muy importante un cambio educativo, especialmente en las generaciones más jóvenes que entiendan que No es No y Sí es Sí.  Que entiendan que nadie tiene derecho a “abusar” de nadie en ninguna circunstancia ni situación.

Y por supuesto, a nivel legislativo, una reforma que defienda y dé protección a la víctima y condene a los perpetradores.  Aunque los cambios legislativos siempre han sido posteriores a los cambios sociales.

A lo largo de los capítulos, vas exponiendo algunas de las creencias erróneas más comunes que solemos tener en relación a las agresiones y abusos sexuales. ¿Cuáles de estas creencias suelen ser las más comunes y al mismo tiempo las más erróneas?

Las más frecuentes son;

  • «Eso no me ocurrirá a mí».

Cualquier persona puede ser víctima. Lo cierto es que les han ocurrido a personas de todas las edades, razas, grupos sociales y religiones durante toda la historia de la humanidad.

  • «Solo les ocurre a las mujeres».

Los hombres también han sido y son objeto de estas agresiones. Aunque es cierto que estadísticamente es menor el número.

  • «La violación es un crimen sexual donde el agresor busca gratificación sexual».

El violador ataca buscando poder y control. La satisfacción se encuentra a través de la humillación y el acto de dominar.

  • «Las violaciones ocurren en lugares apartados y oscuros».

Aunque algunos ocurren en lugares apartados la gran mayoría ocurren en casa o cerca.

  • «Los violadores son normalmente marginados de la sociedad».

La mayoría de ellos aparentan ser hombres normales de nuestra sociedad. Gran parte de ellos son jóvenes, casados o con relaciones sentimentales estables.

  • «Si la víctima luchara, podría evitar ser violada».

Estos actos son un crimen de poder y control y, por tanto, la persona agredida no tiene el control. Si no fuera así el agresor no actuaría.

  • «El abuso a niños es muy poco frecuente».

Se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños sufren algún tipo de abuso sexual.

  • «Sus agresores son personas extrañas».

El ochenta y cinco por ciento de los agresores son personas cercanas a ellos, por ejemplo, familiares, vecinos o amigos de la familia. El agresor suele ser una persona cercana al niño, suele tener también una situación de autoridad sobre él, además, el adulto suele confundir al niño diciéndole que son juegos o actos sin importancia.

¿Cuáles son las secuelas psico-emocionales más comunes que suelen sufrir las personas que han sido víctimas de abusos sexuales? Y en tu caso particular, ¿cuáles fueron las principales dificultades que viviste y experimentaste?

Detallo las que he observado más comunes:

  • Miedo al contacto físico y sexo con otros hombres. Como consecuencia de la agresión, es muy probable que el contacto físico posterior active esa experiencia y haya un bloqueo. En este sentido, igual que cualquier experiencia traumática.
  • Miedo a ir sola durante el día, especialmente por la noche y a sitios solitarios. Está relacionado con el hecho de pensar y temer que te vuelva a ocurrir y esto se activa más cuando nos sentimos vulnerables.
  • Rechazo a su propio cuerpo, especialmente a la parte sexual. Problemas con el sexo.
  • Miedo a estar sola con un hombre. Es como un estado de alteración que siempre está presente. Incluso en casos de intimidad con una pareja.
  • Depresión acompañada de aislamiento al menos durante un periodo. Yo recuerdo que dejé de salir con chicas/chicos de mi edad.
  • Es también frecuente estar obsesionad@ con que hay una intención insana/sexual frecuente cuando uno se siente observado.

Como describo en el libro, fueron varias las dificultades, pero las principales fueron el volver a confiar en los hombres, dejar de rechazarlos, entender que yo no tuve la culpa y volver a enfrentarme a la sexualidad.

¿Cuál es el momento clave en el que tienes conciencia de que necesitas comenzar un proceso de sanación, de que ya no puedes continuar mirando hacia otro lado y de que debes afrontar lo vivido para poder avanzar?

Habían pasado cuatro años de la agresión de mi expareja, fui a una fiesta y había un chico que conocía de hacía tiempo y a mí me gustaba. Estuvimos gran parte de la tarde juntos, hablando, y justo cuando empezamos a besarnos me bloqueé. Sentí repulsión también. Justo supe que tenía un problema y decidí que no quería seguir así y tenía que resolverlo.

En una entrevista corta como esta es complicado añadir todos los matices necesarios, sin embargo, a grandes rasgos y desde tu experiencia como psicoterapeuta, ¿Cuáles serían las etapas por las que pasa una persona que decide iniciar un proceso terapéutico para digerir y sanar las secuelas de su experiencia de abusos y recuperar su propia integridad de nuevo?

Basándome no solo en mi experiencia personal sino también en los casos que he trabajado como terapeuta he observado las siguientes fases:

Primera- negación del suceso y de cualquier emoción asociada.

En esta etapa se quiere aparentar normalidad/ hacer como si no hubiera pasado, no se quiere aceptar que algo ha ocurrido y que habrá un antes y un después en nuestra vida.

Segunda – Depresión: esta fase se puede dar a la vez que la primera. Simplemente no puedes aceptar lo ocurrido y tu mundo/vida se hunde. Te han humillado y/o te sientes sin valor física y mentalmente.

Tercera – Rabia: a esta fase tardé muchos años en llegar. Apareció cuando empecé a aceptar lo que pasó, era tan doloroso que estaba en rabia con el mundo o como mínimo con el género masculino.

Cuarta- Tristeza: empecé a sentirla después de dejar salir la rabia y conecté también con el gran dolor producido por lo vivido y el reconocimiento del abuso.

Quinta- Calma: es la última fase que me permitió llegar a un estado de relativa calma y tranquilidad. Y algo de paz conmigo, al menos en algunos momentos. Porque, a veces, hay periodos en que vuelvo a conectar con la rabia o la tristeza.

¿Cuáles han sido los principales retos y dificultades que tú te has encontrado en tu propio proceso terapéutico en relación a tus experiencias de abusos sexuales?

  • Aceptar que alguien muy cercano (mi exmarido) había abusado de mí. Influyó en muchas cosas, pero sobre todo en poder volver a confiar en alguien. Es difícil si la agresión la realiza un desconocido, pero al ser una persona que crees “conocer “ me generó la duda de si, por mucho que conozcas a alguien, no te va a volver a pasar.
  • Volver a confiar en los hombres. Está relacionado con el punto anterior. Me costó muchísimo tiempo y trabajo personal volver a sentirme relativamente tranquila segura cuando estaba a solas con un hombre.
  • Entender que no fue culpa mía y que no lo podía haber evitado. Me sentí culpable mucho tiempo por haber quedado con mi exmarido en casa y también la duda de si hice lo suficiente (luché) para que no ocurriera.

¿Qué crees que puede aportar la lectura de este libro sobre todo a las personas que han sufrido abusos sexuales? ¿Qué crees que puede aportar también al entorno de estas personas y al público en general? 

  • Visibilizar una realidad social – como es la de los abusos sexuales -, y la magnitud y la gravedad de la misma.
  • Sensibilizar acerca de las consecuencias y el impacto que tienen los abusos sexuales en la vida de las personas que los sufren.
  • Denunciar las estructuras sociales y jurídicas que perpetúan el problema.
  • Ayudar a las víctimas a recuperar su integridad, a romper el silencio, a dejar de vivir sus experiencias de abuso sexual con vergüenza o culpa y situar la responsabilidad de los hechos en el agresor. Sí es sí, no es no.
  • Transmitir la idea de que las personas que han sufrido abusos sexuales no están solas, que hay muchas más y que uniéndose, sosteniéndose unas a otras, y solicitando apoyo de asociaciones, organismos y profesionales pueden recibir atención y asesoramiento adecuados.
  • Dar un soplo de esperanza y transmitir la idea de que, a sabiendas de lo dolorosa e incluso traumática que puede ser la experiencia, con el acompañamiento y las herramientas adecuadas, se puede llegar a tener una vida digna y plena.
  • Entender que, si sienten miedo, culpa u otras emociones difíciles, es normal y son procesos habituales tras haber vivido estas situaciones.
  • Afianzar la idea de que no fue culpa suya: “ni dónde estaba ni cómo vestía”

Y ya para finalizar, estás en proceso de crear una fundación cuya finalidad será proporcionar ayuda psicológica y legal a las personas que hayan sufrido abusos sexuales. De hecho, GRAN PARTE los beneficios generados por tu libro irán destinados a financiar esta causa. ¿Qué nos puedes anticipar sobre este interesante proyecto?

La finalidad es proporcionar apoyo emocional y legal por profesionales expertos y conocedores del tema.

Hay muchas personas que viven este tipo de agresiones y no se pueden permitir ayuda psicológica y menos legal.

Por otro lado, he creado una campaña de Crowdfunding para obtener fondos para esta asociación. Quienes participen pueden recibir el libro, bien físico o formato Kindle o EPub.


El libro:

Disponible en Librerías de España, México, Argentina y Estados Unidos

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